Estatal

Salvemos al Pico de Orizaba va

contra la tala; mujeres y niños reforestan

Salvemos al Pico de Orizaba va contra la tala; mujeres y niños reforestan
D

ebido a que en algunas comunidades pegadas al Parque Nacional Pico de Orizaba los hombre adultos han emigrado al norte del país buscando mejorar las condiciones de vida de sus familias, los trabajos de reforestación en su mayoría son realizados por mujeres y niños, dijo Ricardo Rodríguez Deméneghi, coordinador de Turismo del Ayuntamiento de Orizaba y encargado del Programa Salvemos al Pico de Orizaba. En entrevista explicó que el programa Salvemos al Pico de Orizaba recibe aportaciones del programa Pago por Servicios Ambientales, a través del Sistema de Agua y Saneamiento (SAS). El organismo capta de cada usuario del agua una aportación equivalente al uno por ciento (1%) del consumo, y se aplica en el recibo, al pagar el servicio de forma anual o mensual y, actualmente recibe apoyo económico de entre 30 y 40 por ciento de aportaciones ciudadanas.
“Las aportaciones son obligatorias y son de los ciudadanos de los municipios de Veracruz, Boca del Río y Medellín y los recursos que se destinan están sujetos a auditorías internas dentro del SAS y de forma externa, la Conafor”. Los programas que están operando son: Combate y erradicación de incendios forestales; Vigilancia constante en el Parque Nacional Pico de Orizaba; Producción de planta en viveros tecnificados (con capacidad de sobrevivencia del 60% en la siembra); Ingeniería de suelos (a través de tinas ciegas y brechas cortafuegos con la supervisión de un ingeniero agrónomo, uno forestal y un biólogo); Empleo temporal (llevándose un control por familia y trabajador); Evaluación y transparencia en gabinete y campo, así como supervisión de plantas en viveros.
Rodríguez Deméneghi dijo que el programa apoya con herramienta a 19 Ejidos, se cuentan con vehículos para vigilancia y el traslado de las plantas del vivero a la zona de siembra. “Se está dando empleo temporal a cerca de 286 personas, las cuales antes vivían de la tala, pero poco a poco los habitantes han entendido que la tala y el pastoreo son enemigos, por lo que se ha promovido un cambio en las prácticas cotidianas, y sobre todo una cultura no sólo de combate a los incendios, sino también de prevención”.
No obstante, reconoció que no todo es miel sobre hojuelas, refirió que para poder trabajar con las comunidades y lograr que cooperen con el programa es indispensable respetar los usos y costumbres de las poblaciones con las que se trabaja, para no caer en conflictos que afecten la relación laboral con las comunidades.

¿Te gustó esta nota? Si es así, nos gustaría que nos ayudes con tus comentarios y sugerencias acerca de nuestra página. Queremos brindarte un excelente servicio y veracidad en nuestras noticias. Te esperamos en la sección de buzon.